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Cuántas veces no hemos dicho es que tal persona me insulto, hablo mal de mí, inicio un rumor, entre mil cosas que nos pueden hacer enojar. Y entonces llegan a nosotros los sentimientos de coraje, rencor, odio, intolerancia entre otras reacciones.

Son pocas las veces que contemplamos o meditamos las acciones negativas que nosotros hacemos y el cómo nos sentimos al respecto, ¿no nos gustaría que la gente a la cual hemos dañado tuviera misericordia? ¿no nos gustaría que nos llegaran a perdonar? O incluso que esas personas pudieran olvidar el daño que les hicimos.

Pues bien hay una razón muy poderosa no solo para contenernos de reaccionar negativamente, sino para dejar ir esos sentimientos de dolor

Una de las cosas más importantes que debemos entender sobre nuestras vidas es la ley de causa y efecto. La manera en que nos comportamos ‒ya sea a través de buenas acciones o no tan buenas‒ determina lo que viene de vuelta a nosotros. Los kabbalistas basan sus enseñanzas en un verso de los Salmos…

“El Creador es tu sombra”.

Esta enseñanza nos puede revelar y dar una explicación de muchas cosas acerca de nuestras vidas.

Todos hemos, y desafortunadamente continuamos haciendo, acciones que sabemos no deberíamos hacer

Sin embargo, hay una manera de asegurar que estemos protegidos de las repercusiones de nuestras acciones negativas.

Si estamos dispuestos a soltar aquellas acciones negativas que otros nos hicieron, entonces, debido a este comportamiento, los efectos negativos de nuestras acciones no pueden volver hacia nosotros para afectarnos.

Por lo tanto que mejor forma de dejar ir el rencor si somos capaces de perdonar y olvidar ese daño que nos hicieron a nosotros para que las malas acciones o malas decisiones que en algún momento tomamos no nos regresen y comencemos a ver como una oportunidad de cambiar el dolor, rencor, odio y sufrimiento en el perdón y paz.